viernes, 4 de noviembre de 2011

El Factor Socio Político desde Grecia hasta la Actualidad

El estado de cosas, en los órdenes social y político, desde las primeras culturas como la griega se mantiene hasta nuestros días a pesar de que no existe acuerdo unánime entre los historiadores acerca del momento de aparición de las primeras ciudades, pero lo que sí es seguro es que ya existían en el siglo VIII a.C. El término polis (‘ciudad’) servía para designar a una comunidad independiente y dotada de sus propias instituciones que vivía sobre un territorio en el que había un espacio rural con pueblos y otro urbanizado en mayor o menor grado. Sin embargo, al igual que hoy en día sucede en nuestros municipios no todas las zonas griegas alcanzaron al mismo tiempo este estadio de desarrollo, la organización social de la ciudad reposaba esencialmente en la existencia de hoplitas (ciudadanos-soldados).

La evolución política y social de las ciudades griegas tuvieron un comportamiento similar con las sociedades actuales por ejemplo los recursos productivos estaban en pocas manos representadas en este caso por las monarquías quienes progresivamente fueron reemplazadas, entre los siglos XI y VII a.C., por oligarquías.

De este modo, el poder pasó a los jefes de las grandes familias que poseían la tierra y, por consiguiente, la riqueza y las armas. Con el paso de los años estos grupos hegemónicos vivieron la rebelión de sus dominados quienes hastiados del trato desigual que se daba generaron hacia los siglo VII y VI a.C., conflictos a los que la aristocracia dominante tuvo que hacer frente estos actos se reflejaron en disturbios derivados de los problemas económicos y sociales que el modelo vigente generaba; estos eran, principalmente, el notable incremento de los campesinos sin tierra y el descontento de una clase mercantil nacida como consecuencia de la colonización y que reclamaba derechos políticos. Ciertas ciudades, como Atenas, remitieron la solución de estos conflictos a legisladores (como Solón y Dracón), mientras que otras recurrieron a la acción de aristócratas locales, a menudo jefes militares, que recibieron el nombre de tiranos.

Si bien es cierto la revolución del pueblo logro restarle poder y dominio al grupo dominante el hecho de llevar al poder a personas que podían considerarse sus dignos representantes no resolvió en mayor grado las problemáticas que la inmensa mayoría sufría, pues los tiranos gobernaban sin tener en cuenta a los individuos de su mismo origen (cualquier parecido es pura coincidencia). Pero, en cualquier caso, los regímenes tiránicos no pudieron resistir a la voluntad de los individuos de obtener auténticas responsabilidades políticas y convertirse, realmente, en ciudadanos. En virtud de todo lo anterior, se considera que el estado de las cosas en los contextos sociales y políticos se mantiene desde la Grecia antigua hasta nuestros días.